Jennifer Rosario
De hobby a pasión, de pasión a empresaria: mi historia de vida y superación
Hace más de 10 años, en mi hermosa tierra, la República Dominicana, comenzó lo que nunca imaginé se convertiría en la gran pasión de mi vida: las ventas de vehículos. Todo empezó como un simple pasatiempo. Acompañaba a mi mejor amiga al dealer de su esposo, solo por compartir tiempo y pasar el rato. Iba dos, hasta tres veces por semana, sin saber que ese ambiente, ese mundo de ventas, iba a despertar en mí una chispa que nunca más se apagaría.
Poco a poco, me fui enamorando del negocio, interactuar con los clientes, de ver cómo cada venta era una oportunidad para conectar, servir y crecer. Vieron mi potencial y me ofrecieron un trabajo fijo. Lo que comenzó como un hobby, se convirtió en mi vocación.
Con esfuerzo, disciplina y muchas ganas, empecé también a comprar y revender mis propios vehículos. Cada paso me acercaba más a lo que soñaba. Fue una etapa de mucho aprendizaje y crecimiento personal y profesional.
Hace 8 años me casé, y hace casi 3, la vida me llevó a dar un giro importante: mudarme a Estados Unidos para estar al lado de mi esposo. Dejar mi país no fue fácil. Allá tenía todo lo que amaba: a mi madre, a mi familia, mis amigos, mi entorno, y sobre todo, la libertad y la calidez de mi gente. Escuchaba muchas voces que me decían: “Allá vas a empezar de cero”, y sí, confieso que llegué llena de miedo, de dudas, pero también con una fe firme en Dios y en que todo lo que se hace con amor y perseverancia, da frutos.
Ya en EE. UU., comencé a tocar puertas. Visité varios dealerships de marcas reconocidas: Toyota, Honda, Jeep, Kia, Hyundai… pero el idioma fue una barrera. No me detuve. Cambié de estrategia y enfoqué mi búsqueda en dealerships de autos usados, donde el público es mayormente latino. Y así fue como en el segundo dealer que visité, Point Auto Sales, me abrieron la puerta que cambiaría mi vida.
Desde enero de 2023 trabajo ahí, y para mi sorpresa, el dueño —ya un señor mayor— decidió retirarse… y me ofreció convertirme en su socia. ¡Sí! Hoy soy empresaria en Estados Unidos, en el mismo rubro que me apasiona desde mis inicios.
Este es un nuevo reto, un nuevo capítulo, y un sueño que siempre tuve: ser dueña de un dealer. Lo logré, con fe, con constancia, y con la bendición de Dios. Y esto… esto apenas comienza.
Hoy quiero decirte a ti que sueñas, que temes, que dudas: no te rindas. Cree en ti, trabaja con pasión, y pon a Dios por delante. Los sueños sí se hacen realidad. Y cuando haces lo que amas, ningún cambio es un retroceso… es solo el comienzo de una nueva bendición.
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